Como en novela
Me siento como en una novela, y lo peor del caso, producida por Valentín Pimstein.
No es por ofender, pero a veces la realidad supera a la ficción por muy bizarra que esta sea. No me voy a explayar en los acontecimientos de este último fin de semana, pero así me siento. Y es que a veces piensa uno que las cosas que nos suceden son inexplicablemente absurdas y crueles. No es mi caso, aun y cuando de pronto mi mente quiere encontrar explicación, ni me quisiera quejarme. Quiero continuar mi vida lo mejor posible, sin mirar atrás a menos que sea para recordar lo bueno. Acepto lo que mi Dios me mande, aunque me duela y no sepa explicarlo. Lo comprendo, la vida es dura, pero necesito hoy mas que nada fuerza y serenidad para seguir adelante, por mi pero sobre todo por mi familia.
El dolor es pasajero, no quiero ocultarlo ni disfrazarlo, quiero recordar de esto la brevedad de nuestra existencia, la fragilidad de nuestro entorno. La posibilidad que en un instante te cambie la vida radicalmente y no haya opcion mas que la de seguir adelante. Continuar con nuestra existencia. Vivir, no sobrevivir, por que seria injusto desperdiciar el tiempo que nos ha dado Dios para estar aqui. Creo que todo pasa por algo y esto tambien, creo que todo mejorará eventualmente, y algun dia, cuando me llame Dios a cuentas y me ilumine su luz y lo entienda todo, se que comprenderé el por que de su plan.
Solo necesito un tiempo, un tiempo corto, para readaptarme a estas nuevas circunstancias y seguir.
Aun y cuando sé que las personas que me conocen personalmente no leen esto, les quiero agradecer aqui su solidaridad para conmigo. Muchas gracias, por estar y ser, por poner su brazo en mi hombro, por este abrazo y apretón de manos. Gracias por su compañia y por compartir nuestro dolor. Gracias por su apoyo.
